lunes, 24 de junio de 2013

PÉREZ DE GUZMÁN "EL FANDANGO DE RAFAEL PAREJA 4 Y SU INFLUENCIA EN EL COJO DE MÁLAGA" Por Rafael Chaves Arcos

Estimado Perico sobre la influencia del cantaor Rafael Pareja (1877-1965), te mando las cuatro versiones que tiene El Niño de Marchena grabadas del fandango de Rafael Pareja 4, para que los aficionados puedan hacer la conveniente comparación con el llamado “fandango de Pérez de Guzmán”; comparación que propongo en el libro al cuestionar la atribución de dicho fandango. Como indico en la nota a pie de página 843 (páginas 462 a 464 libro: “Los Cantes Mineros a través de los registros de pizarra y cilindros”), éstas son las versiones que conseguí de dicho fandango de Rafael Pareja 4:

Los grabados en 1924 en que Marchena es acompañado por Ramón Montoya para la casa Gramófono:

-          Y yo ninguno tomé...” (ref. AE-1.125), y

-          Yo el castigo estaba llevando...” (ref. AE-1.157).

Y los grabados por el mismo cantaor –eso sí, algo más pausado y ya con aportaciones personales del “estilo Marchena”- en 1926, acompañado de Carlos Verdeal, para la casa Odeón:

-          Ni a los hombres, ni a las fieras...” (ref. 13.972), y

-          Y yo le dije que te quería...” (ref. 13.976).

Una consideración importante es la siguiente:
-          La serie del primer ejemplo inicia con un fandango tendente a José Rebollo (si bien influenciado por las formas de Pareja) y remata con otro estilo de Rafael Pareja: el 2º.
-          La serie del 2º ejemplo inicia y remata con el mencionado estilo de Rafael Pareja 2.
-          La serie del tercer ejemplo abre con otro estilo más de Rafael Pareja: el 3º.
-          El cuarto ejemplo, por su parte sirve de remate a una serie que inicia con el mencionado estilo de Rafael Pareja 3 y sigue con el de Rafael Pareja 1.

Así pues, Marchena que es el principal depositario de estas formas de fandango aprendidas directamente de Rafael Pareja, y que las graba frescas ya en sus primeros registros de 1924, expone sus estilos de modo lógico al repertorio aprendido del cantaor trianero.                                                                                                          

1924 Marchena  Y yo ninguno tomé...” (ref. AE-1.125) 


1924 Marchena Yo el castigo estaba llevando ” (ref. AE-1.157).



1926 Marchena  Ni a los hombres, ni a las fieras...” (ref. 13.972)



1926 Marchena Y yo le dije que te quería...” (ref. 13.976)

Como reflejo en la cita del libro y como ahora se podrá escuchar este fandango influyó sin duda alguna en el llamado “de Pérez de Guzmán”, pero la recepción de dicha influencia y su evolución hacia tal fandango hay que establecerla principalmente en El Cojo de Málaga, pues ésta ya se intuye en el primer tercio de la versión que grabó La Niña de los Peines en su versión de dicho estilo. La Niña de los Peines no pudo tomarlo de otro cantaor que no fuera El Cojo de Málaga con quien actuó muchos años y en infinidad de ocasiones.
Por supuesto que este estilo de Pareja 4 lo registró El Cojo de Málaga, aunque 3 años después de que lo hiciera Marchena, y lo hizo con las letras del repertorio del propio Pareja (Cantaba un ruiseñor...” y “Te tengo que dar un consejo...”) u otras que influyeron en Manuel Torre (“Amapolas de un trigal...”); José Cepero (“No dudes de mi color...”) o Antonio Rengel (“Que voy a comprar una jaca...”).
Es decir que El Cojo dominó y desarrolló estas músicas haciendo juegos malabares con ellas, con lo que pudo definir y evolucionar otros tipos de fandangos.
Adjunto su versión del fandango de Rafael Pareja 4 –esta vez en grabación completa- acompañado por Miguelito Borrull, con las letras:

1929 Cojo de Málaga “Cantaba un ruiseñor...” y “Amapolas de un trigal...”
(Parlophon B 25.017-II)

Así pues, estas pruebas musicales indican una clara influencia expositiva de este fandango –Rafael Pareja 4- con el estilo al que se ha venido llamado “de Pérez de Guzmán” de tal modo que a veces pueden confundirse. Se puede establecer que tal molde musical sirvió a El Cojo de Málaga para configurar éste segundo al que ahora nos referimos y para el que bien pudo adobar la inercia de algunos fandangos netamente malagueños, como los de Coín de parentesco musical muy acentuado y del que algunas de sus letras populares, como sabemos, suelen interpretarse de forma común.
La grabación de Manuel Pavón (1883-1967), a pesar de ser la mas antigua (en 1914), es de suponer que la tomase sin duda de El Cojo de Málaga (1880-1940) y la hiciera a su forma.
La razón de porqué no existe una grabación anterior del propio Cojo hay que buscarla en el hecho de que el cantaor malagueño no accedió a grabar en formato pizarra hasta el año 1921. No se entiende a Pavón como recreador de este cante en base a que no tuvo con tal fandango el éxito que jalonaba a El Cojo y que refrendan opiniones como la de Salvador Fernández Olea, que expongo en la cita del libro, cuando sitúa la reaparición de Joaquín José Vargas Soto por Málaga en 1918, y que dice: En poco tiempo lograron sus coplas una popularidad tan grande como merecida, y de la que fueron partícipes una serie de letras preciosas y cuidadosamente seleccionadas, que encajaban a las mil maravillas en el estilo alegre y vibrante del artista. Tengo una manola nueva, / con cuatro jacas castañas; / y la novia más bonita / que calienta el Sol de España, / sevillana y morenita.... Letra ésta que se adjudica José Carlos de Luna una treintena de años después.

Por último escuchamos el registro referido de Pastora Pabón con Ramón Montoya también en 1929, con esa influencia en el 1er tercio de Rafael Pareja 4, pero ya haciendo lo que creo en esencia es el fandango propio de El Cojo de Málaga

1929 Niña de los Peines “Lucerito de la mañana...” (Polydor 220.049a)

A partir de aquí debemos preguntarnos
¿Cómo queda la figura de Don José Pérez de Guzmán y Urzáiz (1891-1930)?
Pues como la de un grandísimo aficionado que sin duda aprendió este estilo de oírselo a sus amigos El Cojo de Málaga, Manuel Centeno y otros cantaores, cultivándolo con denuedo.
El halo de gran cantaor de José Pérez de Guzmán se confirma en las palabras de un tío suyo que sale al punto de una entrevista que en Zaragoza se les hizo a los hermanos Machado a propósito de su obra “La Lola se va a los Puertos” y que se publicó en El Noticiero Gaditano” en su edición del miércoles 22 de enero de 1930, al afirmar:
Porque es que ahora no hay «cantaores» profesionales,- nos dice convencido el castizo don Francisco Urzáiz, -delegado de Hacienda en Zaragoza y un pedazo de suelo andaluz, con bodegas de «finos» y cielos azules, transplantado a tierra aragonesa.
-¿Se acuerdan ustedes –pregunta a los Machado- de cómo canta mi sobrino Pepe? Eso sí que es cantar, haciendo oposiciones al reinado del cante jondo y al de la aristocracia; porque mi sobrino es un aristócrata andaluz- asegura.
Me acuerdo –dice el tipo andaluz hecho de don Paco Urzáiz- de una última juerga con mi sobrino. Oírle a él cantando fandanguillos, era oír a Dios. Las niñas «bien», españolas y extranjeras, a cada copla se pasaban la brocha de polvos por la cara y el lápiz por los labios. Pues a pesar del exceso de «coba» -dice chungonamente- cuando la juerga se acabó, cerca del medio día siguiente, ellas, las niñas nacionales y extranjeras, estaban más bonitas que la noche anterior. Y es –terminó- que no hay «cantaores» de verdad.”.

Rafael Chaves Arcos.

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