miércoles, 5 de diciembre de 2012

RESEÑA DE LA IV JORNADA DEL IX OTOÑO FLAMENCO DE FUENTE DE CANTOS


Antonio Silva EL PEREGRINO, el gitano de Badajoz que no quiso ser artista profesional, como bailaor flamenco, sobrándole dones,  oportunidades y ocasiones para serlo desde los 18 años cuando ganó en Jerez de la Frontera, en 1962, el primer premio de ZAPATEADO para profesionales, recibió, el día 1 de diciembre de 21012, un grandioso homenaje dentro de IX OTOÑO FLAMENCO de Fuente de Cantos, dedicado al Baile Flamenco, en su honor, en un Festival de Arte Flamenco que pasara a la historia del Flamenco Extremeño.



Histórico e irrepetible, eran los adjetivos que más sonaban, sobretodo entre los presidentes de peñas asistentes al mismo, para resumir lo que había sido el festival-homenaje. Adjetivos que confirmamos, sobre todo después ver la fiesta por jaleos, con la que comenzó el festival, porque pocas veces se plasma en la realidad, lo que antes ha diseñado el pensamiento y eso ocurrió en esa muestra de jaleos extremeños en la que participaron todos los artistas convocados para el mismo en la última jornada  del IX OTOÑO FLAMENCO.

Se abrió el telón y allí en un escenario de 3/7 estaban colocados los treinta artista que se habían convocados para darle el homenaje de arte al bailaor extremeño más emblemático de la historia del flamenco de nuestra tierra, Antonio Silva Giles EL PEGRINO, gitano y de Badajoz, como Porrina, que  con su  estampa despertó el primer aplauso emocionado de la noche, cuando en silencio, se fue al centro del escenario y lo correteó con un zapateado recordando el premio de Jerez, y cuando levanto los brazos con esa elegancia que solo tienen los dotados naturalmente para el arte y completó los giros, inverosímiles para su edad, con el desplante, el auditorio se vino abajo entre vítores, aplausos  y ovaciones.

Como sin notarse, suavemente, empezó el homenaje de sus compañeros con un solo por jaleos, con el que el maestro Miguel Vargas introdujo a El Madalena para que recordara, una vez más , que: Los jaleos y los tangos, nacieron en Badajoz…..  A partir de ahí empezó la rueda de intervenciones y fueron saliendo los artistas del baile en perfecta sincronización: Abrió Oscar Jaén, que gustó mucho y siguieron Dieguito Andújar, Pilar Andújar, La Parreña, Manuela Sánchez, Jesús Ortega y Zaira Santos, empujados por el cante de Paquillo Levita, Mara Alegre, el Viejino, Paulo Molina, Alejandro Vega, La Ratita, Niño de la Ribera, Pedro Cintas , Inma Rivero y la Kaíta  y acompañados por el toque de Miguel Vargas, Javier Conde, José Antonio Conde, Juan Vargas, Ramón Amador, Joaquín Muñino, David Silva, El Nene, Domingo Díaz, Manolín García y El Niño de la Encina

Y cerró EL PEREGRINO, otra vez electrizante, al compás  del grito salvaje de la Kaíta, para después rematar sacando a todos los artistas con él, en un final apoteósico. Todo el publico que abarrotaba el auditorio, se puso en pie, ovacionando. Para mí, esta fiesta por jaleos extremeños, fue el momento mágicode la noche, y sentí  que otra vez se repitió aquel titulo de un artículo que escribí, tiempos atrás, con el que resumía una serie de acontecimientos flamencos emprendidos y realizados, con éxito: Sueños cumplidos.

 Y después del momento  mágico llegó el histórico, en el que ese pequeño y humilde hombre y gran artista recibió el HOMENAJE oficial, en el escenario, rodeado de todos los artistas participantes, treinta con él, que me tocó iniciar, como director artístico, con una breve semblanza sobre su particularísima vida artística.

El Niño de la Ribera, como decano de los cantaores extremeños y presidente de la Asociación de Artistas Flamencos, dijo unas emotivas palabras. Jesús Ortega, muy emocionado le hizo entrega uno de sus traje de baile. El presidente de la Peña Flamenca de Fuente de Cantos,  Luis Molina y el directivo y esa noche representante de la Federación Provincial de Peñas Flamencas de Badajoz, en nombre de la misma y a través de ella de la Diputación Provincial, Paco Díaz, presidente, a su vez, de la Peña Flamenca Don José Pérez de Guzmán de Jerez de los Caballeros, le entregaron sendas placas recuerdos.

 Y para cerrar, palabras de reconocimiento  de  la alcaldesa de Fuente de Cantos,  doña Carmen Pagador y de la coordinadora de la Dirección General de Promoción Cultural, doña Milagros Rodício, que cerraron el acto entregándoles una estatuilla de Zurbarán. Simbólicamente, el arte recibía más arte.

Y comenzó a desarrollarse el festival según el orden establecido. Salió en primer lugar Paquillo Levita, con Rodrigo el Niño de la Encina, que hicieron un largo cante por tientos-tangos que sosegaron  el ambiente y les siguió la gran voz de Mara Alegre, que hizo con mucha seguridad granaína y media granaína, acompañada por Domingo Díaz, como siempre en su línea de pulcritud y seriedad, que nos tiene acostumbrados.

El Baile Flamenco, como estaba diseñado, fue el gran protagonista de la noche, muy bien acompañado de su majestad  el cante y por el toque. Zaira Santos, en la que hemos evidenciado un gran cambio a mejor, recién llegada de Japón, abrió el baile en solitario, con un baile por tientos, muy segura y como siempre, graciosa y flamenca,  sobre todo en el remate por tangos, con esa cadencia acompasada de caderas tan característica y tan difícil en este baile. La acompañaron Inma Rivero y Paulo Molina,  en el cante y Juan Vargas y Ramón Amador, a la guitarra.


 A continuación vino la calma con un emotivo toque de David Silva dedicado al PEREGRINO, su compañero de tantos años y  ya también con El Nene, el cante del El Viejíno, al que escuchamos los mejores Tangos de Badajoz de la noche y sus emotivas rumbas, y después el de su tío Alejandro Vega, con su voz de bronce, en su inconfundiblejaleo, marca de “Los Hipólitos” y el grito desgarrado, salvaje y atropellado de la Kaíta, por bulerías, que sacó al PEREGRINO al escenario, para rematar la actuación del Compás Extremeño, en estado puro, con el que cerraron la primera parte.

Carmen, La Parreña,  abrió la segunda parte y llegó a por todas con su baile por soleá, largo, solemne y con mucho fuerza, que adornó completándolo con  escenas flamencas,  con Paulo y el Viejino. Espléndido momento. Estuvo muy bien arropada por Ramón Amador y Juan Vargas, con un cante muy en consonancia de su marido, Paulo Molina y de Inma Rivero.

Y siguió Pilar La Ratita con su voz añeja y fuerte, hiriendo con un emocionado  y de largo recorrido cante por soleá, acompañada por el toque profundo y serio de Joaquín Muñino. Y después  el inevitable Niño de la Ribera, nos recordó a Pepe el Molinero por tarantas y le pudo la pasión y su tremenda afición y como sigue siendo un niño, se saltó el guion haciendo también una cartageneray después un fandango, que al final, sin pretenderlo vino bien, para completar la antología,  con el cante más antiguo, porque estaba programado, con las malagueñas,  para El Perrete que no `compareció por  encontrarse en Israel. Estuvo acompañado por el fuentecanteño  Manolín García, titulado superior de guitarra, que, cada vez  más seguro y flamenco,  se lució con el toque minero.

 Y llegó Jesús Ortega, que es Jesús de Badajoz, con su nueva estampa de samurái flamenco, made in Japón, donde se ha dejado once kilos y mucho arte, que hizo un extenuante baile por tarantos rematado por tangos de Badajoz. Se vació Jesús, se le vio disfrutar. Estuvo genial acompañado por Inma Rivero y Paulo Molina y el toque de Ramón Amador y Juan Vargas.
  
 Y siguió El Madalena, majestuoso, con pose de decano, con Joaquín Muñino (como siempre profundo y torero), Domingo Díaz y  Manolín García que hizo tres espléndidos fandangos de Pérez de Guzmán.

Y faltaba el toque de  Javier Conde, como siempre, en el más difícil todavía de un numero uno de la guitarra flamenca de concierto, aunque esta vez resumido en un virtuoso y genial toque por bulerías, con el compás de su padre, José Antonio Conde, secundados por las palmas de la Kaita y El Nene. Después estuvo magistral y ajustado, como decía y quería el maestro Patiño, acompañando el cante por siguiriyas de Pedro Cintas que se salió del papel, con su fuerza habitual y con su gran seguridad. Pusieron a todo el  público en pie.

 Todos los artistas estuvieron entregados y a gran altura. No es día par destacar a ninguno, aunque hubieron ráfagas de gran arte, pero como me había dicho antes de empezar Jesús Ortega, era “una noche para disfrutar“ y ¡vaya si lo hicieron! Todos los artistas cedieron su protagonismo a quien lo tenía y lo merecía, al Tito PEREGRINO, que creo, por lo emocionado que lo vi, que tuvo la gran noche de su vida rodeado de su familia. Así me lo dijo con las lagrimas en los ojos,  emocionado,  en la sede de la Peña Flamenca, una vez terminado el completo, largo y brillante homenaje, de cuatro horas y media, que le habían tributado sus compañeros.

  Y el broche de oro que cerró el IX OTOÑO FLAMENCO de FUENTE de CANTOS, fue un fin de fiesta, como no, por Tangos de Badajoz, en el que los que habían bailado en solitario, cedieron el protagonismo a los que no había podido hacerlo por necesidades del guion y la falta de tiempo, faltó Oscar que había tenido que ausentarse.

Y salieron  Dieguito Andújar, valiente y gracioso y su madre, Pilar Andújar, reposada, entregada y flamenca y Manuela Sánchez, que con muchas ganas, y casi con rabia se sacudió la espina de su fustrado baile en solitario, bailó con  muchas fuerzas y muy acoplada al  PEREGRINO y hasta hubo una niña espontanea que sacó Antonio Silva EL PEREGRINO, que cerró otra vez dejando constancia de su arte, del que nos preguntamos de donde sacará las fuerzas. EL PEREGRINO se ha convertido en todo un símbolo y todo un mito del flamenco extremeño, que tardará en tener un artista de sus características.

Parafraseando a Inmaculada Aguilar en la primera jornada: ¡Que cuatro sábados del IX Otoño Flamenco! ¡Que noche más irrepetible la del Homenaje!.
¡Me alegro por ti, PEREGRINO!. ¡Lo que se perdieron los que no vinieron!.
                                             Fuente de Cantos, otoño de 2012.
                                               Francisco  Zambrano  Vázquez.




No hay comentarios:

Publicar un comentario