domingo, 11 de noviembre de 2012

1ª CRONICA DEL IX OTOÑO FLAMENCO 2012


La bailaora INMACULADA  AGUILAR,  catedrática de Danza Española y Premio Nacional de Baile Flamenco, abrió con llave de oro el IX OTOÑO FLAMENCO de Fuente de Cantos, este sábado,  10 de noviembre de 2012.
De Córdoba tenía que ser  y del flamenco barrio del Campo de la Verdad, y nadie mejor que ella, la artista y maestra que ha inaugurado este Otoño Flamenco dedicado al Baile Flamenco en homenaje al bailaor extremeño Antonio Silva Giles EL PEREGRINO, que aunque nunca tuvo voluntad de ser artista, en el sentido profesional, desde niño le sobró arte para haberse podido convertir en una primera figura del Baile Flamenco, porque Córdoba sabe mucho de llaves de oro, no en vano allí, en 1962, en su III Concurso  Nacional, se les concedieron a Antonio Mairena, esas llaves que abrirían la revitalización y la dignificación del Arte Flamenco.

Inmaculada  Aguilar abrió su conferencia El BAILE FLAMENCO DE MUJER Y SUS ELEMENTOS, alertando de la complejidad que tiene el baile flamenco, al que puso el apellido de introvertido, por su fuerte individualidad y a la dificultad que tiene el hablar de sus elementos por la escasez  de datos referenciales en los que apoyarse. Destacó que en el baile flamenco existe una clara diferencia entre el baile de la mujer y el del hombre y señaló la multitud de obstáculos que la mujer ha tenido que superar para situarse en primera línea, como en otros campos, y que en el baile de mujer, aparte del dominio del cuerpo, hay que sumar el de sus elementos, que lo embellecen,  y  que cada uno tiene su aquel y su sentido y que fue en los cafés cantantes donde encontraron el primer escenario adecuado para pasearlos con movilidad y especificidad, alcanzando una nueva dimensión en este baile flamenco de mujer, que después se iría perfeccionando en los grandes escenarios. No obstante señaló que muchos están en desuso, por su laboriosidad y complejidad, y solo tienen pervivencia en los conservatorios y escuelas de danzas, donde son de obligado aprendizaje.
Para ilustrar su amena conferencia se valió, de dos de sus ex - alumnas, hoy tituladas y con mucho arte: Alba Luna y Rocío Carmona, que estuvieron acompañadas por el cante de Gema Cumplido y el toque del joven David Navarro.

Empezó por el SOMBRERO cordobés, a pesar de ser un elemento masculino y dijo que  por ello tiene matices más limitados para el baile. Ligó este elemento al baile del Garrotín, ese cante de origen galaico -astur en lo melódico y negro-americano en el compás, que popularizó Faico. Lo interpretó con mucha decisión Rocío Carmona, con una entrada mágica para este baile, con la que se quejó Gema Cumplido:
 “Pregúntale a mi sombrero- mi sombrero te dirá- las malas noches que paso- y el relente que me da” .
Siguió INMACULADA con ese elemento, que al parecer se inició en el principio de los tiempos como instrumento  para avivar el fuego, EL ABANICO y que terminó, con su especial lenguaje, convirtiendose  en un símbolo de poder y de conquista de la mujer. Lo ligó al baile de los caracoles y a dos hispano – americanos: la guajira y la colombiana y eligió la bellísima y melosa Guajira para ilustrar, con el uso del pericón o abanico, que, según dijo, en este baile tiene que ser:  vivo, sensual, rápido y femenino, para lo que se necesita un  complejo dominio de las rotaciones de muñeca y el cuerpo, cosas que consiguió sobradamente y  con mucha gracia Alba Luna.

Y llegó a ese elemento tan especial en el que INMACULADA AGUILAR es toda una catedrática- concertista, LAS CASTAÑUELAS, descendientes de aquellos crótalos fenicios y después castañuelas béticas, que hoy son de uso generalizado en el Ballet Nacional , conservatorios y en las academias. Fijó su uso al baile de la seguidillas y la boleras y señaló a Antonia Merced La Argentina como el referente - ascendente del uso de este elemento. Nombró también a los grandes maestros entre los que destacó a Pilar López, Vicente Escudero, Antonio….

Y eligió para su ilustración la Siguiriya que montó y llevó al escenario Pilar López, que interpretaron las dos jóvenes bailaoras al unísono con gran plasticidad. Nos gustó especialmente en este cante, Gema Cumplido, en su entrada por tonás y en las  seguiriyas, por las que a pesar de su juventud, sonó muy profunda y flamenca.

Entró después con el elemento que consideró de mayor complejidad, LA BATA DE COLA, por su peso, su necesidad de equilibrio y conocimiento del ritmo y juego de pies y señaló como referente a LA MEJORANA, en la etapa de los cafés cantantes, en el baile por alegrías, continuado por su hija Pastora Imperio. Destacó a Matilde Coral, en su baile, su experiencia y sus escritos y recordó a Trini España, como una maestra en ese compleja patá  para mover la bata. Dijo que aunque se puede utilizar en otros bailes, hoy su uso se circunscribe a  las alegrías y la soleá. Rocío Carmona, paseó la bata sin que se notara el protagonismo de la misma, como había señalado su maestra, con estampas de sirena rítmica, en un majestuoso baile por Soleá.

 Finalizó con EL MANTÓN DE MANILA, ese elemento de origen filipino,  que en el siglo XVI entró por Sevilla , con paso anterior en Méjico, utilizado como prenda de vestir de todas la clases sociales y que fue cambiando sus adornos de dragones por alegres flores y pajaritos. Destacó la gran complejidad que tiene el uso de este elemento, para moverlo como si fuera una parte más del cuerpo. Señaló como referentes  a Pastora Imperio, La Macarrona y Matilde Coral  y destacó el arte y la labor de difusión del uso de este elemento de su paisana y nuestra amiga  Blanca del Rey, hoy directora artística y heredera, con sus hijos, del tablao decano de Madrid, El Corral de la Morería, que ha paseado por todo el mundo su famosa soleá del mantón, con la que ha creado escuela. Alba Luna hizo, con el mantón de manila, un majestuoso y al mismo tiempo alegre, picante y vivo baile por Alegrías.

En RESUMEN, excelente y muy bien documentada y presentada conferencia de INMACULADA AGUILAR, que dejó constancia de su formación académica (es Licenciada en Historia) y de su gran trayectoria como maestra del baile, que nos puso en disposición de comprender y disfrutar, esos elementos que adornan el baile de mujer, que vemos, pero en los que no reparamos en sus detalles y complejidad.

De mucho arte las interpretaciones  de Alba Luna y Rocío Carmona, las dos a gran altura, que derrocharon soltura, gracia y simpatía y el acompañamiento de la voz flamenquísima de Gema Cumplido y el toque, con gran fuerza y medida, de David Navarro. Todo un espectáculo que debía de ser de recorrido obligado por todas las peñas flamencas, porque además de enseñar, entretiene y hace afición, por su gran belleza y plasticidad y porque, sin duda alguna, dignifica y da categoría al Arte Flamenco. Por esta razón se lo recomiendo especialmente a todas nuestras peñas flamencas.
                                               Fuente de Cantos, otoño flamenco de 2012.
                                                           Francisco  Zambrano  Vázquez. 




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