sábado, 24 de diciembre de 2011

JOSÉ MORENO EL CANO "UNO ES EN LA VIDA LO QUE SE PROPONGA"

Nadie es profeta en su tierra, pero sin ella, no somos ni maestros. El apoyo que te ofrece el lugar donde uno nace, donde aprende, donde llora, y donde alguna vez, juramos no volver, no dejar de ser el terruño donde está enclavada cada anécdota de nuestra propia historia. José Moreno 'El Cano' (Berlanga, 1979) conoce bien este sentimiento. Su pueblo le dio su primera oportunidad con apenas trece años durante las fiestas locales. Más tarde fue la veterana Peña Flamenca de Llerena la que le ofreció su escenario para compartirlo con 'Elu de Jerez', entre otros artistas. Después llegó el verano y las fiestas patronales, y la acogida en una buena parte de localidades de la Campiña Sur donde fue adquiriendo tablas. Pero las fiestas se acaban y 'El Cano' con diecinueve años comienza a estudiar Económicas en Badajoz. Entre matrículas, libros y apuntes, una guitarra, la de Juan Manuel Moreno. Con él comenzó a desgranar la que sería su carrera profesional. Ahora, continúa la fiesta.

-¿Qué supuso para usted el encuentro con Juan Manuel Moreno en su época de estudiante?
-Supuso encontrarme con la persona que me enseñó a cantar a compás. Íbamos a la misma clase, y el mismo día que le conocí, nos fuimos a su piso y nos pasamos todo el día cantando. Le debo mucho, sobre todo su fidelidad como amigo, él y Perico (de la Paula) son mis guitarristas e iría con ellos al fin del mundo, porque me dan confianza para ello.

-¿Qué aprendió de su guitarra?
-Juanma toca como es: humilde, respetuoso, dulce... su toque hace que saque lo mejor de mi, es una pelea entre su toque y mi cante. Siempre que nos vemos tratamos de aportarnos algo diferente... nos damos mucho apoyo moral.

-¿Y qué descubrió de sí mismo?
-De mi mismo, que soy un privilegiado por haber nacido con la facultad de cantar. Desde luego estoy dispuesto a aprender todo lo que pueda, para sacarle el mayor partido a eso.

-¿Se puede ser cantaor sin pasar por la Fundación Cristina Heeren, sin tener que irse a Sevilla?
-Yo soy uno de ellos. A Juan Talega, Mairena, Caracol, Camarón... nadie les enseñó nada, todo lo aprendieron escuchándose unos a otros, en las juergas..., yo soy de esos cantaores, aunque por supuesto no me comparo con ellos. Todo lo que sé lo he aprendido escuchando, y yendo de un lado para otro a escuchar cantar bien a gente, ¡que no se puede aguantar como cantan, y no los conoce nadie!.

-¿Cual ha sido el viaje profesional que más le ha impactado?
-Con veintiún años viajé con Javier Conde (entre otros artistas) a Suecia, y me resultó muy muy interesante, pero quizás el que me haya más impactado fue el que hemos hecho este año, en febrero. Fuimos Perico de la Paula y yo a cantar a Chicago, al Instituto Cervantes a un Festival Flamenco. Fue una pasada, ¡como vivir una película americana! y la acogida fue lo mejor. Dimos dos recitales y los dos estuvieron llenos. Empezaba el espectáculo cantando 'El pregón del uvero' de Manolo Caracol sin guitarra. Era una apuesta muy arriesgada, cantaor y guitarristas, solos, ante tantísima gente, pero mira, salimos airosos de ese proyecto. La intensidad de aplauso lo dice todo.

FOTOGRAFÍA PAKOPÍ


-¿De qué andamos 'sobraos' en Extremadura respecto al flamenco?
-Extremadura está viviendo un momento muy bonito. Están saliendo una cantera inmejorable de gente cantando bien, por derecho y a compás. En Sevilla sienten un gran respeto y cariño a Extremadura, a sus cantes y a sus cantaores, por mérito propio. El cante extremeño actualmente está como nunca, en pleno auge. Están de moda las tangos y jaleos extremeños, y hay cantaores y cantaoras que están cosechando muchos premios y abriendo muchas puertas a las generaciones venideras.

-¿El cante distingue los sexos?, hay artistas que a veces dedican ciertos cantes a las mujeres...
-El flamenco es muy romántico. Canta mucho al amor y al desamor. Hay letras con las que me siento identificado, porque lo he vivido, y la cantas con mas 'reaños' que otras. Soy bastante romántico.

-Con su sensibilidad, su romanticismo, ¿se ha enamorado alguna vez sobre el escenario?
-No, no me he enamorado nunca en un escenario. Mis relaciones siempre han sido con chicas ajenas a este mundo. Quizás por eso no me duran. Es una vida complicada la de los flamencos. Ojalá encuentre a alguien que me apoye y esté a mi lado. Ese día seré un hombre pleno.

-¿Tan complicado lo ve?
-Sabes que llevo como una doble vida,('El Cano' vive en Sevilla y trabaja en una empresa de productos de limpieza). De lunes a viernes: fábrica, y por la noche: tablao, con algunos fines de semana de viaje a cantar por ahí. Con este panorama, no todas las mujeres comprenden esta clase de vida.

-Bueno, vamos a intentarlo, ¿cómo debe ser la mujer que acompañe a un cantaor como usted?
-La mujer perfecta será la persona con la que yo me sienta comprendido. Soy una persona que lo da todo, todo lo que siento tanto en el cante como en el amor, y eso no le gusta a las mujeres. No les puedes dar todo porque pierden el interés. Yo no sé ser de otra manera, y cada día tengo más asimilado mi soltería (se ríe). Además, nunca he estado con alguien de mi gremio, casualidades de la vida. ¡Tendré que probar!

-En el cante, ¿también es importante la estética?, ¿usted se cuida mucho?
-Claro que me cuido. Hago deporte, trato de llevar una vida sana, cuido mi imagen, creo que el público se merece mucho respeto, y uno no debe de ir echo un 'trapito', y borracho... vivimos otra época, una época en la que el flamenco está dignificado por fin.

-Se apellida Moreno y le llaman 'El Cano', ¿también existen este tipo de contradicciones en su cante?
-Lo de 'Cano' viene porque de pequeño era muy rubio, pero en mi cante trato de que no ocurran contradicciones y por eso trato de hacer los cantes como son: con el máximo respeto, pero llevándolo a mi terreno tratando de darle mi sello. Como yo lo siento.

-¿Qué queda del niño que cantó por primera vez en las fiestas de su pueblo?
-Queda el recuerdo de haber vivido una infancia humilde y maravillosa. Quedan las ganas de comerse el mundo, de seguir luchando día a día, y queda la constancia de que uno es en la vida lo que se proponga, y lo que un día fue un sueño, hoy es una realidad.

MARÍA ISABEL RODRÍGUEZ PALOP

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