sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ 2012

DESDE EL BLOG FLAMENCOS DE EXTREMADURA DESEAROS UN FELIZ AÑO NUEVO A TODOS/AS LOS FLAMENCOS.

QUE LA UNIVERSALIDAD DE SU CARÁCTER NOS ATRAPE Y SIRVA PARA HACER MUCHO MÁS LLEVDERO EL DÍA A DÍA.



sábado, 24 de diciembre de 2011

JOSÉ MORENO EL CANO "UNO ES EN LA VIDA LO QUE SE PROPONGA"

Nadie es profeta en su tierra, pero sin ella, no somos ni maestros. El apoyo que te ofrece el lugar donde uno nace, donde aprende, donde llora, y donde alguna vez, juramos no volver, no dejar de ser el terruño donde está enclavada cada anécdota de nuestra propia historia. José Moreno 'El Cano' (Berlanga, 1979) conoce bien este sentimiento. Su pueblo le dio su primera oportunidad con apenas trece años durante las fiestas locales. Más tarde fue la veterana Peña Flamenca de Llerena la que le ofreció su escenario para compartirlo con 'Elu de Jerez', entre otros artistas. Después llegó el verano y las fiestas patronales, y la acogida en una buena parte de localidades de la Campiña Sur donde fue adquiriendo tablas. Pero las fiestas se acaban y 'El Cano' con diecinueve años comienza a estudiar Económicas en Badajoz. Entre matrículas, libros y apuntes, una guitarra, la de Juan Manuel Moreno. Con él comenzó a desgranar la que sería su carrera profesional. Ahora, continúa la fiesta.

-¿Qué supuso para usted el encuentro con Juan Manuel Moreno en su época de estudiante?
-Supuso encontrarme con la persona que me enseñó a cantar a compás. Íbamos a la misma clase, y el mismo día que le conocí, nos fuimos a su piso y nos pasamos todo el día cantando. Le debo mucho, sobre todo su fidelidad como amigo, él y Perico (de la Paula) son mis guitarristas e iría con ellos al fin del mundo, porque me dan confianza para ello.

-¿Qué aprendió de su guitarra?
-Juanma toca como es: humilde, respetuoso, dulce... su toque hace que saque lo mejor de mi, es una pelea entre su toque y mi cante. Siempre que nos vemos tratamos de aportarnos algo diferente... nos damos mucho apoyo moral.

-¿Y qué descubrió de sí mismo?
-De mi mismo, que soy un privilegiado por haber nacido con la facultad de cantar. Desde luego estoy dispuesto a aprender todo lo que pueda, para sacarle el mayor partido a eso.

-¿Se puede ser cantaor sin pasar por la Fundación Cristina Heeren, sin tener que irse a Sevilla?
-Yo soy uno de ellos. A Juan Talega, Mairena, Caracol, Camarón... nadie les enseñó nada, todo lo aprendieron escuchándose unos a otros, en las juergas..., yo soy de esos cantaores, aunque por supuesto no me comparo con ellos. Todo lo que sé lo he aprendido escuchando, y yendo de un lado para otro a escuchar cantar bien a gente, ¡que no se puede aguantar como cantan, y no los conoce nadie!.

-¿Cual ha sido el viaje profesional que más le ha impactado?
-Con veintiún años viajé con Javier Conde (entre otros artistas) a Suecia, y me resultó muy muy interesante, pero quizás el que me haya más impactado fue el que hemos hecho este año, en febrero. Fuimos Perico de la Paula y yo a cantar a Chicago, al Instituto Cervantes a un Festival Flamenco. Fue una pasada, ¡como vivir una película americana! y la acogida fue lo mejor. Dimos dos recitales y los dos estuvieron llenos. Empezaba el espectáculo cantando 'El pregón del uvero' de Manolo Caracol sin guitarra. Era una apuesta muy arriesgada, cantaor y guitarristas, solos, ante tantísima gente, pero mira, salimos airosos de ese proyecto. La intensidad de aplauso lo dice todo.

FOTOGRAFÍA PAKOPÍ


-¿De qué andamos 'sobraos' en Extremadura respecto al flamenco?
-Extremadura está viviendo un momento muy bonito. Están saliendo una cantera inmejorable de gente cantando bien, por derecho y a compás. En Sevilla sienten un gran respeto y cariño a Extremadura, a sus cantes y a sus cantaores, por mérito propio. El cante extremeño actualmente está como nunca, en pleno auge. Están de moda las tangos y jaleos extremeños, y hay cantaores y cantaoras que están cosechando muchos premios y abriendo muchas puertas a las generaciones venideras.

-¿El cante distingue los sexos?, hay artistas que a veces dedican ciertos cantes a las mujeres...
-El flamenco es muy romántico. Canta mucho al amor y al desamor. Hay letras con las que me siento identificado, porque lo he vivido, y la cantas con mas 'reaños' que otras. Soy bastante romántico.

-Con su sensibilidad, su romanticismo, ¿se ha enamorado alguna vez sobre el escenario?
-No, no me he enamorado nunca en un escenario. Mis relaciones siempre han sido con chicas ajenas a este mundo. Quizás por eso no me duran. Es una vida complicada la de los flamencos. Ojalá encuentre a alguien que me apoye y esté a mi lado. Ese día seré un hombre pleno.

-¿Tan complicado lo ve?
-Sabes que llevo como una doble vida,('El Cano' vive en Sevilla y trabaja en una empresa de productos de limpieza). De lunes a viernes: fábrica, y por la noche: tablao, con algunos fines de semana de viaje a cantar por ahí. Con este panorama, no todas las mujeres comprenden esta clase de vida.

-Bueno, vamos a intentarlo, ¿cómo debe ser la mujer que acompañe a un cantaor como usted?
-La mujer perfecta será la persona con la que yo me sienta comprendido. Soy una persona que lo da todo, todo lo que siento tanto en el cante como en el amor, y eso no le gusta a las mujeres. No les puedes dar todo porque pierden el interés. Yo no sé ser de otra manera, y cada día tengo más asimilado mi soltería (se ríe). Además, nunca he estado con alguien de mi gremio, casualidades de la vida. ¡Tendré que probar!

-En el cante, ¿también es importante la estética?, ¿usted se cuida mucho?
-Claro que me cuido. Hago deporte, trato de llevar una vida sana, cuido mi imagen, creo que el público se merece mucho respeto, y uno no debe de ir echo un 'trapito', y borracho... vivimos otra época, una época en la que el flamenco está dignificado por fin.

-Se apellida Moreno y le llaman 'El Cano', ¿también existen este tipo de contradicciones en su cante?
-Lo de 'Cano' viene porque de pequeño era muy rubio, pero en mi cante trato de que no ocurran contradicciones y por eso trato de hacer los cantes como son: con el máximo respeto, pero llevándolo a mi terreno tratando de darle mi sello. Como yo lo siento.

-¿Qué queda del niño que cantó por primera vez en las fiestas de su pueblo?
-Queda el recuerdo de haber vivido una infancia humilde y maravillosa. Quedan las ganas de comerse el mundo, de seguir luchando día a día, y queda la constancia de que uno es en la vida lo que se proponga, y lo que un día fue un sueño, hoy es una realidad.

MARÍA ISABEL RODRÍGUEZ PALOP

ZAIRA SANTOS "HAY QUE LEVANTAR EL FLAMENCO; SOMOS CULTURA"

Me comenta una amiga, bailarina de danza oriental que lo que le gusta de Zaira Santos (Mérida, 1982) son sus 'figuras'. Movimientos que le recuerdan a bailes africanos, primitivos. Y es verdad. Zaira va ganando cordura en el baile, y cada vez que se sube al escenario lo hace con más fuerza. Cada día tiene más argumentos y cada noche, pisa las tablas con menos miedo. Algo tendrá que ver que te flanqueen los Vargas. Apuestan por ella, la mecen con la guitarra y la rescatan cuando el poco tiempo que lleva como solista, le juega una mala pasada.

-Zaira, ¿existe el baile extremeño?
-Bueno, creo que al igual que el cante y el toque, todo bailaor o bailaora extremeña siente por tangos y jaleos extremeños algo diferente. Es nuestra tierra, nuestro aire. Igual que Jerez tiene su soniquete, su bulería, Sevilla su escuela sevillana, nosotros tenemos nuestro sello. Solo hay que oír cantar a La Kaíta, o escuchar tocar al maestro Miguel Vargas. Esa es la pureza extremeña.

-¿Y cómo se mata la nostalgia de Extremadura fuera de ella?
-Recuerdo que hace ya seis años, cuando estuve en el tablao Palacio Andaluz en Sevilla, al finalizar el espectáculo se hacía un fin de fiesta y mira María Isabel, aunque fuera por bulerías siempre le decía a los cantaores que cuando saliera a bailar, me cantaran letritas de Extremadura «camino la feria Zafra» y cosas así... No sé, sentía 'cosquillitas' por el estómago que me hacían sentir, y mucho....

-Ha salido de las faldas de Cristina Hoyos para emprender su carrera en solitario, ¿hace frío fuera de sus volantes?
-Le estoy muy agradecida a Cristina por la oportunidad que me brindó, a pesar de que casi, ¡no sabía bailar!, pero soy muy feliz bailando sola. Recuerdo el día que me vio en la Academia de Manolo Marín, ahora cedida al maestro Manuel Betanzo. Estábamos en clase y apareció por la puerta. Me puse tan nerviosa que las piernas empezaron a temblarme y al finalizar la clase me dijo que si quería grabar un vídeo para su museo. Cuando finalicé la grabación, me propuso entrar en la compañía. No me lo creía. Uno de mis sueños se había hecho realidad. También estaba con mi compañero y amigo Jesús Ortega. Él me ha protegido y cuidado durante todo el tiempo que hemos trabajado juntos y desde aquí, también le doy las gracias.

Fotografía Periodico Hoy

-¿Y cómo ve ahora el baile de una compañía desde la soledad del escenario?
-Cuesta bailar sola, cuando estás acostumbrada a hacerlo rodeada de veinte personas, pero me alegro de hacerlo. Ganas en seguridad, en confianza y bailas diferente. En una compañía te tienes que regir por una coreografía predeterminada. Sola, bailas tú. Mejor o peor, pero eres tú misma, como tú sientes. Es algo maravilloso.

-¿Cómo es la experiencia de formar parte de un montaje, de un espectáculo de primer nivel?
-He tenido la oportunidad de haber estado en dos espectáculos producidos por la Junta de Andalucía: 'Romancero Gitano' y 'El Poema del Cante Jondo' bajo la dirección teatral de José Carlos Plaza y coreografías de Cristina Hoyos y, de verdad, estos montajes son algo que se crean con mucho esfuerzo. No solo es el baile. Es una puesta en escena: luces, sonido, mucha gente trabajando para un mismo fin. En montajes de esta envergadura, todos los detalles cuentan. Aprendes no solo a nivel físico, también de forma espiritual. El estar tanto tiempo fuera de casa a miles de kilómetros, donde tienes un día 'malillo' y no puedes levantar el teléfono para hablar con quien siempre te suele escuchar... vamos, en mi caso, mi madre, te hace fuerte, madurar y aprendes a abrirte a los que en ese momento tienes cerca: tus compañeros, muchos de ellos amigos y a los que, después de dos viajes, ya se convierten en tu familia.

-¿Qué se aprende sobre los escenarios de medio mundo?
-Se aprende a que el artista no solo se encuentra sobre el escenario. Recuerdo con mucho cariño y asombro el viaje a la Habana, Cuba, donde en cada esquina te encontrabas un artista que cantaba, bailaba o tocaba algún instrumento y encima, siempre de maravilla. Eran puro sentimiento y lo hacían de corazón, porque eso se nota. Lo más sorprendente es el amor que le tienen al flamenco. Sin haber salido nunca de su país, sin tener los avances que hoy en día tenemos para aprender, ellos bailan, tocan y cantan muy, pero que muy bien. Son gente maravillosa.

-¿Cómo ve la posibilidad de crear el 'Ballet Nacional de Extremadura'?
-Creo que en los tiempo que corren es difícil crear este tipo de compañías. Es algo que pagaríamos todos los extremeños y, como está la cosa, creo que sería imposible. Yo vería mejor que se apoyara más al flamenco, que hubiera becas para todo aquel que quisiera dedicarse a esto, y así crear más oportunidades. Hay que levantar el flamenco, somos cultura, ¡somos Patrimonio de la Humanidad!

-¿Qué le ha enseñado Extremadura a Andalucía?
-Bueno, no solo a Andalucía sino, ¡al mundo entero! Le hemos enseñado lo que Extremadura mejor hace: sus tangos y jaleos. Ya los difundió uno de los mejores cantaores, Porrina de Badajoz. Con él todo el mundo supo que en Extremadura también había flamenco. Somos parte de ello y aunque Andalucía es muy suya debe de reconocer que para coger ese aire hay que venir aquí, darse una 'vueltecita' por la Plaza Alta, o por algún 'rinconcito' de Extremadura donde se respire buen flamenco.

-Y a usted, ¿qué le ha enseñado?
-Me enseña cada día que es mi tierra. Que es la que me dio la vida, me vio nacer, me ha visto evolucionar y donde he sido muy feliz. Por desgracia tuve que marcharme para seguir formándome, pero la tierra tira mucho, y aunque yo también me he hecho un 'huequecino' en Sevilla, la tierra es la tierra y siempre tira.

-Bueno, a falta de un ballet propio tenemos dos extremeños en el de Andalucía...
-Siempre que salimos de gira y la gente nos pregunta que de donde somos, los compañeros siempre contestan: «Somos todos andaluces», y si no es 'mi' Jesús Ortega soy yo los que saltamos diciendo: ¡no, perdona!, ¡que nosotros somos de Extremadura!. Personalmente me ha enseñado como soy, mis costumbres. Aunque estamos al 'laíto' los andaluces y extremeños somos diferentes.

-¿Qué escenario le ha dado más?
-Bueno, yo respeto a todos: Al grande y al chico y de todos se aprende. Todos te aportan algo, aunque le guardo gran cariño a dos de ellos: al Teatro Romano de Mérida, y al Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera. En Mérida estuve con el espectáculo 'Extrebejí' que produjo la Junta de Extremadura para el cantaor Cándido de Quintana, bajo la dirección teatral de Paco Carrillo, coreografía de Jesús Ortega y música de Diego Antúnez. Fue una experiencia maravillosa. Recuerdo que al principio de la obra hacía una 'pincelaíta' a compás de taranto, y pasé todo el tiempo llorando de emoción. No me creía que estuviera allí, en mi tierra, con toda mi gente y en aquel maravilloso escenario. Fue algo, que aún hoy, no puedo explicar. En Jerez fue el día de mi estreno con la compañía andaluza. Recuerdo que saludaba al final, en uno de los extremos que componíamos aquella enorme fila, y no lo podía creer, ¡estaba en la compañía de Cristina Hoyos!

lunes, 12 de diciembre de 2011

"LA PARREÑA" ESTO NO DEJA DE SER UN TRABAJO

Quedamos en 'La Jarana'. El lugar con el mejor nombre para un encuentro entre periodista y bailaora. Una artista que su marido, el cantaor Paulo Molina, ya nos definió como 'salvaje'. Fuerza no le falta, ni valentía, ni arrojo. Licenciada en Comunicación Audiovisual, a Carmen (Mª del Carmen Puente, Badajoz, 1982) le tiró finalmente el baile tras seis años trabajando en la televisión de Santa Marta como presentadora. Un día decidió dejar de 'ser el rostro' para ser 'la artista'. Y más que artista, docente. Carmen tiene actualmente ciento cincuenta alumnos entre sus academias de Santa Marta, La Morera y el Taller Municipal de Arroyo San Serván. Asegura que ese es 'su pan de cada día' y que los espectáculos van aparte. Carmen, con los pies en el suelo taconea su jornal, sin artificios, ni falsos sueños.
-¿Cualquier bailaora puede ser profesora de baile?
-Creo que con el tiempo si. Al principio es duro dar clases, y ahora se imparten cursos de pedagogía del baile y puede resultar más fácil, pero yo he aprendido a base de los años, de un alumno y otro, de un palo y otro. No todo el mundo tiene la misma paciencia, pero si te lo tomas como el pan de tu casa, no te queda otra, ¿no? Ya estudiando la carrera daba clases de sevillanas y rumbas en la Hermandad del Rocío pero realmente me inicié con Salvador Martínez y su cuadro flamenco. Cuando él no podía, él me metía a dar clases. Cuando íbamos a Portugal, si a él le surgía algo, ya me encargaba yo de los alumnos..., fue ahí cuando me inicié.
Fotografía PAKOPÍ
-¿Se siente menos bailaora por dedicarse a la docencia?
-No, al revés. Para mí es una satisfacción enseñar flamenco, me engrandece como bailaora. Yo cuando veo las alumnas más avanzada moviendo el 'colín' para mí es una satisfacción comprobar como se enfrentan a palos como la soleá o los tientos, llevando el compás y conociendo el cante a la perfección.
-Hay muchas maneras de enseñar, ¿cual es la suya?
-La mía es que la gente conozca los distintos estilos y los distintos compases, y escuche una letra de bulerías y sepa defenderse. Que escuchando unas alegrías sepan donde hay que hacer 'la llamada', o por ejemplo, que en una boda pongan una rumba y sepan salir con elegancia, rematar e irse a su sitio, y no volverse loca haciendo un paso, otro paso y otro paso. Eso es lo más difícil.
-Me habla siempre en femenino, ¿hay pocos alumnos varones?
-Poquísimos, solo tengo dos.
-En el baile es evidente, pero respecto a la enseñanza, ¿es diferente el aprendizaje en un hombre y en una mujer?
-Si, una mujer tiene que bracear mucho más, ser más sensual bailando. Un hombre no tiene que mover las manos y es más 'brusco', diríamos. Una mujer tiene que marcar más porque tiene otros recursos: la falda, las castañuelas, el mantón, la bata de cola..., una mujer mueve una serie de instrumentos que requiere no solo pies, fuerza y masculinidad. Sobre todo requiere feminidad, por eso tiene que marcar más, quedar más claro lo que está haciendo sobre el escenario No quita que haya mujeres que sean más masculinas bailando. De hecho es otra escuela que a mí también me gusta.
-¿Qué bailaoras estarían en esa escuela?
-Por ejemplo, Juana Amaya, mi profesora. Pero Juana no tiene nada que ver, a nivel familiar con Carmen Amaya*.
-¿Y en qué escuela estaría usted?
-Yo intento que en las dos. Siempre cuando bailo, dependiendo del estilo que baile, intento marcar más o ser más masculina. Si bailo alegrías me gusta ser más femenina. Las bulerías, en cambio, para mí requieren otra fuerza y un 'plus' de masculinidad sobre el escenario.
-¿Ha usado el pantalón para bailar?
-Si, muchas veces, en mis principios como Carmen 'La Parreña' bailaba soleá en pantalón.
-Y antes, ¿cuando 'solo' era Mª del Carmen Puente, la aficionada?
-Yo bailaba siempre tal y como me cogía el duende. Mira, en una excursión de 4º de la ESO en París, improvisamos un baile en la boca del metro. Pasamos la gorra y sacamos dinero para los botellines de agua.
-¿De gorra hay que bailar muchas veces para luego cobrar?
-Pues claro. Se baila en muchas galas benéficas, en celebraciones de amigos, en bodas pero para luego cobrar, no. Yo creo que cuando me convertí en Carmen 'La Parreña' lo hice tras muchos año de trabajo, y honestamente pienso que con un nivel profesional que ya requería ciertos acuerdos comerciales. Esto no dejar de ser un trabajo.
-¿Qué supuso a nivel personal dejar de ser Mª del Carmen desprenderse de la aficionada y convertirse en Carmen 'La Parreña'?
-Para mí supuso ilusión, responsabilidad, miedos, alegrías y sobre todo, la satisfacción de haber cumplido un sueño.
-¿Le costó trabajo dar el paso?
-Fue Paulo el que me dio el empujón: 'Esto es muy fácil. O te dedicas a ésto aprendiendo y trabajando o te quedas aquí'.
-¿ Y que le dijo?
-Que tirábamos para adelante los dos. Carmen 'La Parreña' y su gente, que es mi tarjeta de presentación, no sería tal si no fuera Paulo Molina, mi cantaor. A la gente le gusta muchísimo ver como un marido le canta a su mujer. Hubo gente en un espectáculo reciente que hemos hecho en Badajoz que, al escuchar como Paulo me cantaba 'Procuro olvidarte' y viendo como nos seguíamos el uno al otro por el escenario, se les saltaba las lágrimas (Carmen se emociona al contarlo). Vamos los dos en un paquete. Antes hacíamos una zambra que creaba una emoción entre el público...
-¿Como Manolo Caracol y Lola Flores?
-Ojalá, ¡ni punto de comparación! Pero eso si, lo intentamos recuperar.
-Ahora en el paquete va la niña...
-¡Ay, si, mi niña! Al principio lloraba cuando escuchaba flamenco, claro se asustaba cuando Paulo con la guitarra le cantaba. Mi marido decía: ¡ay que pena!, ¡que no le gusta el flamenco..! y ahora con cuatro meses que acaba de cumplir se le queda mirando y parece con los ojos que le quiere contestar, ¡que quiere cantar, que quiere bailar!
-Tú eres paya y Paulo Molina, gitano, ¿fue complicado el comienzo?
-Hay una diferencia cultural que realmente existe, pero con amor, comprensión y respeto llevamos ya juntos doce años, y tenemos una hija en común.
-Es interesante ver a un matrimonio tan artístico sobre el escenario, con sus miedos, su fuerza, su pasión. El cante está lleno de momentos inolvidables con parejas inmortales, ¿qué ofrecéis vosotros sobre el escenario?
-Un recorrido por los diferentes estilos. Desde lo más antiguo a lo más actual. Ahora hemos montado 'El pregón del uvero' de Manolo Caracol, como presentación. Tenemos baile por soleá, por alegrías, zambra y los cantes autóctonos extremeños, tangos y jaleos.
-¿Y para la Navidad?
-Siempre llevamos zambombas extremeñas. Es nuestro mismo espectáculo, pero los cantaores llevan villancicos y la gente puede participar más de ese momento.
-Carmen, ¿el baile entiende de política?
-No debería, pero ya desde los tiempos de Mairena, Caracol, el cante mismo ya estaba politizado y es una pena que la política mande tanto en el arte, pero ahora, con los tiempos que corren necesita de los políticos para salir adelante. Es como el pez que se muerde la cola. No debería ser así.

http://www.hoy.es/v/20111210/sociedad/esto-deja-trabajo-20111210.html

domingo, 11 de diciembre de 2011

EL FARRUCO, LA TANA Y ENRIQUE EL EXTREMEÑO EN ALMENDRALEJO

El próximo día 22 de Diciembre, a las 21:30 horas, en el teatro Carolina Coronado de Almendralejo, actuará el Farruco con su cuadro Flamenco, La Tana y como artista invitado Enrique El Extremeño.


jueves, 8 de diciembre de 2011

RECONOCIMIENTO AL INDIO GITANO

El próximo 9 de diciembre tendrá lugar en la localidad cacereña de Miajadas, un acto de reconocimiento al cantaor extremeño Bernardo Silva Carrasco, "El Indio Gitano", con el siguiente cartel:




 
Al Cante
Pablo Molina

Al Baile
Carmen "La Parreña"
 
A la Guitarra
Juan Manuel Moreno
Perico de la Paula
 
Conferenciante
Paco Suarez

 
El acto se celebrará en la Casa de la Cultura de aquella localidad, a partir de las 19,00 horas, siendo la entrada gratuita por invitación y el aforo limitado.


lunes, 5 de diciembre de 2011

BADAJOZ, CIUDAD FLAMENCA, SU HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS

El Flamenco es un vehículo musical de numerosas influencias culturales muy diversas. Por nuestra tierra pasaron poderosas civilizaciones y como es lógico cada una fue imponiendo su cultura.

Cuando observamos atentamente las diferentes manifestaciones del Flamenco, se puede vislumbrar que posee algo que lo caracteriza, un elemento oriental que sólo se puede dar en la geografía española, en la península ibérica, posee un cruce entre las músicas de occidente y oriente, no hay que olvidar que aquí se mezclaron las diferentes culturas musicales, la bizantina, la cristiana en auge aquellos primeros años del cristianismo, a partir del siglo VI, después las invasiones árabes que traerían las nubas, la célebre música andalusí con sus medios tonos, tan característicos de los cantes de la zona del levante.

Hoy día podemos llamar flamenco a todos los cantes, ritmos y bailes creados en España, mediante la fusión de elementos determinados del folklore bizantino, cristiano, morisco, judío, árabe, oriental, negro, gitano, el folklore popular, los fandangos de cada región y las viejas tonadas, con la expresión modal y musical de los sentimientos de la persona que lo ejecuta y el melisma.

Bajo este marco de influencias culturales tan diversas, Manuel Iglesias Segura, apoya su segundo libro  "Badajoz, ciudad flamenca: su historia y protagonistas", editado por El Área de Cultura de la Diputación de Badajoz.

Manuel Iglesias cuando investigo para su anterior libro " La Barbería de las Sonantas" observo esa historia del flamenco en Badajoz y decidió investigar sobre los orígenes y las raíces flamencas en el marco pacense, mostrándonos esos vestigios e influencias culturales que confluyeron en Badajoz y fraguaron su flamenco, así, el palacio santuario tartesico de Zalamea de la Serena, el imponente Teatro Romano de Mérida o la hermosa Alcazaba de Badajoz, son algunos de los vestigios que demuestran esa raíz, pero Manuel Iglesias Segura, busca los nexos de unión de los antiguos Romances con la ciudad de Badajoz en los estudios del músico e investigador pacense Bonifacio Gil, contrasta la presencia de los Judíos y su cultura musical con "La Aljama" judía de Badajoz, hace un seguimiento a la presencia del esclavo negro  y profundiza en los elementos decisivos de formación del flamenco los Gitanos y Los Moriscos.

Tras ese primer apartado sobre los orígenes flamencos en Badajoz, Manuel Iglesias Segura, profundiza en la época teatral de Badajoz y en su ópera flamenca, no en vano fue quien nos traslado en su primer libro a ese café-cantante que el gran Silverio, que para Manuel iglesias marco sin duda la edad de oro del flamenco en la ciudad pacense.

Así pues la presencia de los más notables artistas flamencos de la época y esa raíz tan presente de otras culturas que posee la provincia de Badajoz, sustentan que la historia del flamenco en Badajoz es paralela a la de cualquier ciudad de Andalucía.

El libro finaliza con un retrato de esos artistas que han florecido en Badajoz.

En definitiva, Badajoz es una ciudad flamenca, su historia y sus protagonistas dan fe de ello.

                                                                         PericodelaPaula