sábado, 1 de octubre de 2011

FLAMENCOS EN CHICAGO POR CATALINA MARIA JOHNSON

El nacimiento del arte del flamenco, documentado por primera vez en la literatura en 1774, es un parto sumamente controvertido. Se han escrito enciclopedias sobre el tema, sin arribarse a una conclusión definitiva. La tesis más popular es que a partir de su llegada en el siglo XV, en los próximos siglos los gitanos forjaron un amalgama musical de las influencias del folclore andaluz y otras diversas influencias bizantinas, judías y árabe/moriscas que encontraron con las melodías y ritmos que habían recogido en su peregrinar desde la India hasta Andalucía.
Pero las polémicas sobre el flamenco no terminan en sus orígenes. A fines del año pasado, la UNESCO designó al flamenco patrimonio intangible de la humanidad. Poco después, causaron cierto furor comentarios al respecto del rector de la Universidad Internacional de Andalucía, quien declaró que el flamenco de Extremadura y Murcia, comunidades que acompañaron a Andalucía en la candidatura, no se debía homologar al flamenco de la región andaluza, debido a la mayor contribución de esta última región al arte en cuanto a cantidad, en dimensión, e importancia.


Fotografía por cortesía de http://www.arteyvidachicago.com/

Cantes extremeños
Mas la semana pasada, los protagonistas de la inauguración del Festival de Flamenco de Chicago fueron el guitarrista Perico de la Paula y el cantaor José Moreno “el Cano”,  justo y precisamente, de Extremadura.
Comenzó el Cano con un cante intenso, solemne y dramático. La voz del cantaor se elevaba por el repleto auditorio, y nos envolvía en la textura de su lamento oscuro. A la par, lentamente extendía una y otra mano, apuntalando el fraseo de su cante. El arte que desplayaba el Cano en ese momento es el central y más antiguo del flamenco, ya que precede al baile y al toque de la guitarra. El Cano cantó varios palos del flamenco, los ritmos tradicionales nombrados así por la vara o palo con que los primeros cantaores golpeaban el suelo para marcar el ritmo.
Manifestó el cantaor con gran sencillez y emoción su agradecimiento al público que había venido a escucharlo y su alegría por estar en Chicago compartiendo un poco de su tierra. Y luego cantó unos palos de característica especial – los suyos – los extremeños.  Hay que aclarar que no es que los flamencos extremeños arguyan el suyo sea otro flamenco diferente al andaluz; solamente señalan que su flamenco tiene ciertas características tonales y musicales, y que se debe conocer el aporte de Extremadura al mundo del flamenco.

Hablo, por lo tanto, canto

….porque tengo sello propio,
donde yo voy a cantar
que no me tomen por otro
que soy el de Fregenal….
Niño de la Sierra (cantaor extremeño)

De hecho, el guitarrista, Perico de La Paula,  es conocido también como Juan Pedro López Godoy, autor cuya investigación cuidadosa del flamenco extremeño está recopilada en el libro considerado el más importante sobre los cantos extremeños. En éste da amplias muestras de dos de los palos clásicos de la región que  también nos cantó el Cano – los jaleos y los tangos extremeños – palos autóctonos que son seña de identidad regional, cantados por las familias gitanas del sur extremeño.
Indica López Godoy que el jaleo, que nació con el rito y fiesta que acompaña a la boda de los gitanos, en su versión extremeña, se caracteriza por una manera muy marcada de alargar los finales de sílaba y de modular la cadencia. Por otro lado, el tango extremeño se diferencia de otros por su variedad de melismas (la técnica de cambiar la altura de una sílaba musical mientras es cantada), su cadencia lenta, y el cambio de ritmo final.
Estos cantos gitanos y festeros se iban creando en el momento de ser transmitida la melodía. En esos tiempos en que no existían las grabadoras, la única forma de escuchar y aprender un cante era yendo a donde había un festival. El que escuchaba, al día siguiente, intentaba repetir el mismo cante, pero realmente nunca le salía igual. Al mismo tiempo, el habla extremeña les iba imprimiendo ciertas características a sus palos; el día de hoy ya llevan incorporadas las diferentes maneras en las que el compás se fue  formando y deformando según el deje propio del habla de la región.

Llegó el duende
El grito de su canto pone un acento circunflejo sobre el corazón de los que le han oído
Federico García Lorca
Dudo que la mayoría de nosotros en el público nos enteráramos qué, si lo que escuchábamos era tango o jaleo, y mucho menos si era andaluz o extremeño. Sin embargo, poco importaba porque comprendíamos perfectamente lo que nos transmitía la voz del Cano en aullidos dulces y acompasados, lográndose a momentos ese estado de catarsis y comunión con algo divino y trascendente que se conoce en el mundo flamenco como “duende”.
En esos momentos, el artista comunicaba el júbilo, la pena, y un sinfín de emociones profundas e innombrables que resuenan en nosotros ya que las conocemos simple y sencillamente por lo que nos toca vivir en este mundo, mas sin embargo carecemos de la posibilidad de expresarlas con tanta belleza y claridad. Y cuando un ser humano nos comparte su melodía propia, dedicándole al momento todo su ser con suma devoción, nos ayuda a reconocer nuestra voz común como seres humanos, que sin figurar en ninguna lista oficial, es otro verdadero patrimonio inmaterial de la humanidad.

Catalina María Johnson es locutora y productora de programas de música latina para estaciones de radio pública. Para mayor información: www.catalinamariajohnson.com.

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