domingo, 26 de diciembre de 2010

ESTHER MERINO EN LA BIENAL. NOCHE DE EXTREMADURA.

Foto: Diego Gallardo López.

Esther Merino no estuvo genial en la Bienal. Esther ; simplemente estuvo tocada por los duendes, esos muñecos del flamenco que suelen estar pululando por el aire etéreo. Ella los encontró, o la encontraron a ella. Cantó los dos fandangos de Pérez de Guzmán, ajustada, métricamente al compás y técnicamente perfecta. Aunque no penséis que era fácil pues aparte de las tres guitarras, sonaban unas castañuelas, recordando a esos aires abandolaos que antiguamente se tocaban en rondas de verdiales con panderos y castañuelas.
Cantó con una fuerza impresionante llegando a los ligados de los tercios, tan complicados, que presentan dichos fandangos. Controló en todo momento los tonos bajos, medios y altos; fundamentales en este fandango. Y aguantó como una maestra los dos pasajes finales , que para el que jamás los haya cantado, después de estar subiendo tonos a lo más alto y bajarlos con rapidez todo ello sin respirar, cuando crees que has acabado te queda el final, que es lo más complicado del fandango pues hay que aguantar los tonos abajo y mantenerlos, sujetarlos y afinarlos. Es cuando Esther piensa joer que me ahogo que no llego. Pero llegó y los remató sin respirar, no uno, sino los dos. Esther Merino estuvo, grande y solemne en los Perez de Guzman. Enhorabuena Primita... .
Perico de la Paula.

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